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Premio Fundación Empresas Polar "Lorenzo Mendoza Fleury" 1983

Orígenes

Si bien este no es un texto de historia, es importante reseñar y ubicarnos en los antecedentes del proyecto del Premio.

Interés por la ciencia

Desde su creación la ciencia y la tecnología han sido objeto de interés de Fundación Polar. En su Acta Constitutiva se destaca:

“La Fundación tiene por objeto contribuir al desarrollo social del país en las áreas de educación, cultura, salud y recreación; propiciar el desarrollo científico y tecnológico en las áreas de agricultura, industria y preservación y uso racional del ambiente; apoyar y promover instituciones que tengan por finalidad realizar actos de beneficio o protección social y, en general, realizar cualquier otra actividad que sea de utilidad colectiva o de interés general.”

Desde sus inicios, para dar cumplimiento a este propósito, se dio respaldo a la investigación científica, tanto por la vía de aportes puntuales como por la creación de fondos de financiamiento especializados.

Fundación Polar recibía numerosas solicitudes individuales de apoyo en una gama muy amplia: financiamiento para proyectos de investigación, viajes a congresos científicos, complementos de becas y otros aportes para estudios en el exterior, organización de reuniones científicas en el país, adquisición de equipos de laboratorio, edición de publicaciones, etc.

La preocupación por la gran amplitud de objetivos que comprendían dichas solicitudes y la posible dispersión de esfuerzos y recursos que se podría generar, sin consecuencias significativas y sustentables para el desarrollo científico y concientes de que nunca se pretendió sustituir las responsabilidades de las organizaciones públicas de financiamiento a la investigación, en Fundación Polar se planteó la siguiente interrogante: ¿Cómo hacer algo significativo, de verdadera trascendencia, para el desarrollo de la ciencia venezolana y que al mismo tiempo esté en sintonía con su misión, capacidades y disponibilidad de recursos?

A este deseo de contribución efectiva mediante una respuesta institucional constructiva, se sumaba la búsqueda de fórmulas para atender a la necesidad que siempre han tenido los investigadores de poder disponer de recursos “de libre utilización”, no sometidos a los planes y compromisos de una subvención, que les pudieran representar un “margen de libertad y flexibilidad” para su labor creativa.

Todo esto ocurría en un marco generalizado de escepticismo sobre la investigación básica y de una presión social por investigaciones aplicadas que lograran resultados tangibles. La investigación científica no parecía ser bien comprendida. El investigador científico, especialmente de las disciplinas básicas, se sentía poco estimado y, en ocasiones, hasta criticado por la falta de resultados socialmente comprensibles.

Las primeras ideas

El inicio de la reflexión acerca de un posible premio en el área de ciencia se remonta a octubre de 1981, y se enmarca dentro de la situación antes descrita.

Ese año, María Margarita Lara de De Bellard, Gerente General de Fundación Polar para el momento, conoció de la existencia del “MacArthur Award” de la Fundación MacArthur (EE.UU), que entonces apenas se iniciaba y que era presentado en diversas publicaciones como un premio para “genios”. Entre el primer grupo de galardonados con ese reconocimiento figuraban personas de diversos campos de actividad, entre ellos científicos. Dicha iniciativa resultó inspiradora y motivó la búsqueda de mayor información al respecto. Se dio la coincidencia de un encuentro, en una reunión internacional, de la Dra. De Bellard con el Presidente de la Fundación MacArthur. quien manifestó su mejor disposición para enviar información más detallada y responder todas las dudas que surgieran.

Sobre esta base se decidió comenzar el proyecto que diera forma a un reconocimiento para los investigadores científicos venezolanos, a través de Fundación Polar.

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